Los argumentos ideológicos son globos llenos de helio. Sin números detrás, sin estudios, sin investigaciones, se alzan muy alto, inspiran, crean odios y rencores, grandes pasiones irracionales. Y se los lleva el viento.
Necesitan esos contrapesos que les hagan mantenerse cerca del suelo. Los números. Los resultados. Creo en la prueba y error. Creo en intentarlo con la mejor de las intenciones partiendo de una ideología si es necesario, pero si esto no funciona, analizar que es lo que ha ocurrido y deshechar las ideas incorrectas.
No creo en las palabras de por si, que no significan nada y cualquiera las puede manipular para que encajen en su discurso. Cuantos dictadores habrán citado a Gandhi?
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