Cuando llegas a una ciudad extranjera en la que no conoces a nadie tienes una serie de prioridades:
1. Buscar piso.
2. Todo lo demás.
Cada ciudad es distinta y cambia también según la época del año. Berlin en octubre es bastante chunga, yo pensaba que la oleada de estudiantes buscando piso, que se supone que empieza a finales de agosto ya estaría pasando, pero aquí siguen los malditos buscando piso compartido, que aquí se llama 'WG'.
Otra cosa en que Berlin es distinta de otras grandes ciudades es el sistema de casting. El casting tradicional consiste en que los actuales moradores del preciado tesoro que es un piso compartido cogen y ponen un anuncio en las típicas paginas web de buscar piso. Normalmente tu cogerías, verías el anuncio, les llamarías y te darían hora para ir a verlo, llegas les cuentas tu rollo, ellos te cuentan el suyo y dejas tu nombre y teléfono escrito en un papel. Si el piso te ha gustado, cruzas los dedos para que te llamen.
Pero aquí hay una variante infernal que es algo así como una entrevista de esas de dinámicas de grupo para entrar en una empresa mezclada con el casting. Los del piso son vagos y no tienen tiempo para lindezas personalizadas. El anuncio pone "Todo el mundo que quiera ver el piso que venga tal día de 17 a 19".
Las primeras veces son bastante deprimentes, luego te vas acostumbrando. Apareces allí con toda tu buena voluntad, y resulta que hay otros 6 tipos viéndolo también. Algunos han llegado antes que tu, pero se apalancan y no se irán hasta mucho después de que tu te hayas cansado y te hayas largado.
Por supuesto todo el mundo habla alemán menos tu, que intentas adivinar quien de esta gente son tus competidores directos y quienes viven en el piso. Los que viven en el piso son como tías buenas en un bar. En alta demanda. Intentas hablarles, pero claro, en ingles tus comentarios y explicaciones no son lo mismo.
Al final te diriges a la hoja de los nombre y teléfonos. Ves una lista como de 25 nombres, pero aun así hay que escribir el tuyo por si acaso. Aunque no te haya gustado el piso qué mas da.
Luego preguntas a tus competidores a ver como se les esta dando, cuantos pisos han visto y cuanto tiempo llevan buscando, para comparar. Te dicen cosas como 'hace tiempo que perdí la cuenta' o 'he oído historias de gente que ha tardado dos meses y medio'. Solo les falta una linterna debajo de la cara apuntando hacia arriba.
Ante esto se te ponen los pelos como escarpias y te largas sin mirar atrás.
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